Parque Natural de Somiedo

Reserva de la Biosfera
Asturias

 

Tierra de osos, brañas y vaqueiros

 

El Parque Natural de Somiedo puede considerarse el espacio protegido que mejor representa los valores naturales y etnográficos de la montaña asturiana. Su quebrado territorio, con profundos valles y con cumbres superiores a los 2.000 metros, constituye uno de los ambientes montañosos más salvajes y mejor conservados del norte peninsular. El paisaje somedano alberga toda a diversidad de sustratos geológicos de la Cordillera Cantábrica y la mejor muestra de lagos de montaña de toda España, a excepción de los pirenaicos. Extensos y bien conservados bosques caducifolios de hayas, robles, abedules, serbales y otras especies atlánticas, y una completa comunidad de la gran fauna forestal y montana cantábrica con presencia de especies tan representativas como lobo, rebeco, corzo. marta, urogallo, pito negro.., además del emblemático oso, otorgan a la naturaleza de este concejo asturiano un carácter realmente excepcional y único.

 

Refugio del oso cantabrico

 

Después de siglos de persecución implacable, el oso ha pasado a ser el animal más protegido, querido y emblemático de la fauna astur.
Hoy, los habitantes de Somiedo sienten el orgullo de convivir con los osos, y los visitantes del parque, la emoción de presentir su presencia.

 

Lagos, testigos de la era glaciar

 

Lagos y cumbres, que pertenecen al reino de las nieves invernales. Son dos de los atributos más sugerentes de cualquier paisaje de alta montaña.
Somiedo reúne ambos como no lo hace ningún otro lugar de las montañas del norte, a excepción de las pirenaicas.

 

Hayedos y robledales, morada de la fauna astur

 

Tibleos, Bocibrón, Las Sendas, La Enramada... son los sonoros nombres de algunos de los hayedos y robledales de Somiedo, que se encuentran entre los mejor conservados de la Cordillera Cantábrica. Al amparo de su fragosidad se refugian los últimos osos y urogallos.

¡Y quién sabe si también el Busgosu, el duende astur de los bosques!

 

Brañas, escenario de la tradicion ganadera

 

Las brañas somedanas mantienen los últimos vestigios de una tradicional cultura pastoril sin parangón en el resto de las montañas españolas y europeas.
Se trata de lugares ancestrales, casi mágicos, que, cual túnel del tiempo, nos transportan a la cuna del hombre ganadero.

 

Encrucijada de valles

 

El Parque Natural de Somiedo se vertebra en torno a cuatro valles principales, surcados por otros tantos ríos que les dan nombre: Saliencia, Valle, Somiedo y Pigüeña. Junto a ellos pueden diferenciarse otros valles secundarios, como los de El Puerto, Aguino, Las Morteras, Clavillas o La Bustariega.
Desparramados en torno a los fondos más abrigados de las depresiones fluviales, y a veces colgados también en empinadas laderas, 38 pueblos se distribuyen por el accidentado relieve somedano. Se trata casi siempre de aldeas pequeñas, tranquilas y recónditas, que conservan aún numerosas muestras de la arquitectura tradicional y que tan sólo suman, en su conjunto, unos 1.6oo habitantes. Sólo unos pocos, como La Pola, Villar de Vildas o Valle de Lago, llegan a superar el centenar de habitantes y mantienen su entidad rural a duras penas, gracias en parte al resurgir económico que la declaración del parque natural y el consiguiente auge del turismo rural han traído consigo y que complementa la tradicional actividad ganadera.

 

Cumbres y lagos

 

Geológicamente, Somiedo es uno de los espacios más interesantes de la Cordillera Cantábrica. Su orografía es tan tortuosa que, tras Picos de Europa y el macizo de las Ubiñas, se trata del sector que reúne el conjunto de cumbres más altas de la montaña astur. Su techo está en El Cornón (2.194 m), pero otras varias y famosas cimas le siguen de cerca, como Peña Orniz (2.190 m), Picos Albos (2.109 m) y El Mocosu (1.989 m).
La acción glaciar y kárstica ha generado, al pie de algunas de estas cumbres, las cubetas y circos que acogen a los famosos lagos de Somiedo. El mayor de todos ellos y también de toda Asturias es el lago del Valle. Una cabana de teito en sus orillas y un islote en el centro de sus aguas le otorgan placidez y un encanto especial. Pero es el complejo lacustre de Saliencia es el que resulta más espectacular por el número y la belleza de sus lagos, entre los que se encuentran el de La Cueva, el Cerveri, y el misterioso lago Negro o de La Calabazosa. Alejado de este núcleo de lagos aparece otro conjunto de pequeñas lagunas de escasa profundidad en la sierra de Páramo, además de una laguna aislada, el lago Bueno, en la cabecera del valle del Pigüeña.

 

Bosques

 

A medio camino entre las cumbres y los valles aflora el cinturón forestal, en el que están presentes todas las especies arbóreas características del bosque atlántico de montaña. Hayas, robles albares, rebollos, abedules, serbales, acebos, arces, fresnos, tilos
olmos de montaña integran estos bosques, que en otoño, a partir de primeros de octubre y hasta mediados de noviembre, muestran todo su esplendor cromático de verdes, dorados, rojos y ocres. Los montes Grande de Saliencia, La Enramada, Las Sendas, Bocibrón, Vildeo y Tibleos son algunos de los mejores reductos forestales, dominados en su mayor parte por el hayedo. Pero para garantizar la tranquilidad de la fauna y de especies tan sensibles como el oso o el urogallo, muchas de estas áreas forestales han sido incluidas en zonas de uso restringido, donde está regulado y prohibido el acceso.

 

Toda la biodiversidad cantábrica

 

En Somiedo vegetan unas 1.125 especies de flora vascular, una cifra realmente significativa, pues supone casi la mitad de las que lo hacen en todo el territorio asturiano. Baste decir que de las 73 especies de árboles y arbustos autóctonos de Asturias, 65 están presentes en Somiedo.
La comunidad faunística de Somiedo está integrada por unas 180 especies de vertebrados (4 de peces, 11 de anfibios, 10 de reptiles, unas 120 de aves y unas 40 de mamíferos), de las que las más visibles son los grandes ungulados -ciervo, corzo y rebeco- y algunas aves forestales y montanas. Pero no cabe duda de que los dos animales somedanos más emblemáticos, por su rareza y por haberse convertido en un auténtico símbolo conservacionista, son el oso y el urogallo cantábricos. Otros animales característicos de La Cordillera Cantábrica, como el tritón alpino, la perdiz pardilla, el pito negro, el desmán ibérico, la liebre de piornal, la marta y el lobo, también están presentes en Somiedo.

 

Brafias, el legado pastoril

 

Junto con sus lagos, bosques y osos, hay algo que hace de Somiedo un territorio realmente único, no sólo en el ámbito asturiano, sino también a escala española e incluso mundial. Se trata de esa armónica coexistencia entre este patrimonio natural de excepción y un legado etnográfico que le es propio y exclusivo —el conjunto de brañas de corros y cabanas de teito—, asociado a una milenaria cultura pastoril que aún se mantiene vigente. No deja de resultar sorprendente, y por ello digno de conocerse, que todavía sobreviva a comienzos del siglo XXI una forma de manejo del ganado y de aprovechamiento de los pastos tan ancestral, la cual ha generado unos modelos de arquitectura tradicional que se mantienen vivos aún en los arcaicos corros y cabanas de teito de las brañas somedanas.

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